10 de agosto de 2014

Al norte del verano


El verano en el norte tiene sus particularidades, sobre todo cuando toca un verano malo, de esos en los que el sol y el calor no acaban de instalarse por aquí, como es el caso de Galicia este año. En realidad este post va de eso, del verano en el norte, vamos que va de un tema tan manido como hablar del tiempo, pero “al norte del verano” era más enigmático, como más interesante para dar título a algo no?.

Nunca había tenido tantos problemas para aparcar en Santiago una tarde de sábado de verano.

El otro día salí a la calle a entrevistar a turistas para un reportaje. Les quería preguntar precisamente por el tiempo, fue muy gracioso. Los visitantes estaban encantados. 

Un señor de Cádiz: “este frehquito es fenomenal!! Si yo me he metío todos los pantalones largos en la maleta, nada más que uno corto por si acaso, pero no creo que lo vaya a usá!” (leído con la gracia de un señor de Cádiz). Es curioso porque días antes, durante mis vacaciones, yo me había ido a Málaga y al hacer la maleta había pensado todo lo contrario. Metí toda la ropa de verano que pude: camisetas de tiras, pantalones cortos, falditas, vestidos… Aún sabiendo que no me iba a dar tiempo de ponérmela toda. Durante el viaje recuerdo que iba pensando  “wauu  no has metido nin un pantalón largo!! Que fuerte!! Anda que como haga malo”  (leído como quien parece haber desafiado brutalmente al universo y arriesgado su vida al límite). No me hizo falta ni pantalón ni una chaqueta. Esto de salir del hotel por la noche sin una chaqueta atada al bolso “por si acaso” se me hace muy extraño cada vez que paso las vacaciones en otro sitio, es como si fuera desprotegida, como si me fuera a sentar en una terraza y fuese a pasar un vendaval. Uff cuando salgo de viaje no dejo de desafíar al mundo!!. El otro día en la calle una chica de Valencia con una chaquetita (que yo llamaría de verano) me dijo “Esto allá es ir de invierno”… (por dios pero vivimos en hemisferios diferentes?).

Yo ya he sacado a pasear los botines. Bueno, en realidad no los había guardado. Para mi los botines son para el verano, para el resto ya están las botas. No entiendo por qué la gente sigue yendo de sandalias aunque llueva cual día típico de invierno, es que el agua no moja de la misma forma?. Lo de mojarte los pies o saltar en los charcos queda muy poético si, pero en la realidad si lo haces con unas botitas mejor, digo yo. Tampoco sé por qué la gente se viste como si hiciera 30 grados cuando hace más bien frío…
El otro día tuve que frenar el coche en una calle para no atropellar a una paloma. Si es que hasta los pájaros andan atontados con tal desorganización meteorológica.

En el coche siempre llevo un paraguas, uno de esos de encartar, porque aquí los “por si acaso” son muy importantes. Así debieron pensarlo unos chicos con los que coincidí en el parking. “Esta debe de ser de aquí que va preparada” susurraban… No pasa nada, si en Málaga no recuerdo haber visto a la venta un paraguas, aquí los tienen todo el año bien a la vista. Que se lo digan a la de enfrente de mi trabajo, como se forra con nosotros cuando se nos olvida el “por si acaso”.

Total que podría tener una buena colección de paraguas de encartar pero no, no tienen una vida muy duradera. Que digo yo, estos paraguas en realidad son incomodísimos. Los llevas en el bolso si, para que molesten los menos posible, pero en cuánto los usas que haces con ellos?. Por mucho que digan que esas bolsitas que traen son impermeables, no lo son. Total que al final tienes que llevarlo en la mano, con lo cual te moja la mano y de paso la ropa. En realidad un paraguas grande con ese puño tan bonito que puedes colgar en el brazo (a no ser que seas un señor de esos con gabardina que lo cuelgan en la capucha…) es más cómodo y más firme.

Es que el mundo del paraguas da para mucho. Por ejemplo, que me decís de ese momento de duda en el que alguien por la calle o tú mismo siempre parece gilipollas. Si, ese momento en el que “umm llueve, no llueve, caen unas gotitas pero nadie lleva el paraguas, lo abro, no lo abro?”… y de repente ves a una señora unos metros más adelante que lleva el paraguas abierto y definitivamente dices “ea! Pues yo también lo abro”… pero oh, la gente abre el paraguas y lo cierra constantemente, mira para arriba, mira a los lados… “Pfff mira al final lo cierro y me mojo y aleee!” Y eso por no hablar de cuando tienes el coche aparcado en la calle, diluvia y vas resguardadito con tu paraguas. Y qué? Ahora como entras en el coche sin mojarte?? Total que entre todas las peripecias que haces para meterte en el coche y cerrar el paraguas ya te has mojado más que en todo el camino y de paso también has mojado el asiento del coche!. El bochorno de que se te fastidie el paraguas en plena calle… ese ya es otro tema! Ese momento en el que las ballenas se dan la vuelta hacia arriba y miras a la gente que pasa a tu lado con esa sonrisilla de “uyy joo este viento como es jiji” ya es bastante bochornoso, pero cuando ya el paraguas se te queda hecho un amasijo de alambres y tienes que dejarlo en la primera papelera que encuentras, eso ya es….

En fin… así es el verano, con sus más y sus menos. Pero Galicia mola igual! Aprovechemos ese fresquito del señor de Cádiz para hacer turismo, porque eso si, a mi los sitios de mucho calor en los que sales de un bar, una tienda, o mismo un autobús y en vez de salir a la calle parece que te has metido en una sauna… eso tampoco eh! 

PD: otra cosa que tienen los días de mal tiempo, que tienes tiempo de divagar...