20 de junio de 2014

El día que empecé a jugar

Yo también quería sentirlo. Yo también quería saber como era esa emoción que tú me transmitías. Quería saber como era de verdad esa vida.
Estuve todo el tiempo viéndote, acompañándote. Me alegraba infinitamente por ti al ver como llegaba el fin de semana porque sabía que ibas a triunfar, porque sabía que ibas a hacer lo que más te gustaba. Lo vivíamos juntos, aunque yo siempre desde fuera. Sí, en el fondo mis sábados por la noche nunca eran como los tuyos, yo no necesitaba descansar de la misma manera, aunque tenía que hacerlo por si llegaba mi oportunidad, pero no, no era lo mismo. A veces te quejabas porque era sábado por la noche y tú no podías hacer nada. Entonces yo te decía que  no era lo mismo dormir por dormir que hacerlo con la emoción de que mañana ibas a hacer algo grande.
Y todos los domingos hacías algo grande, saltabas al campo y yo vibraba desde la banda, al lado del banquillo. Acababas un poco desmejorado después del esfuerzo, pero muy contento y enormemente orgulloso. Además, tú no eras como los otros, a ti no te importaba demasiado perder o ganar, para ti sí era literalmente cierto que lo importante era participar.

Y un día llegó el momento, ni siquiera pude pensar si estaba preparado. Recuerdo que me señalaron y salí del cuarto dos, pasé por delante del vestuario visitante y encaminé el túnel que me llevaba a la luz en dirección a la la alfombra verde. La pisé. Ese era mi día, por fin. La gente gritaba, cantaba, el estadio estaba lleno y yo estaba allí, justo en el centro de todas las miradas. Todos los sentimientos y emociones se me movían por dentro como en forma de círculos, yo también tenía ganas de gritar. Había llegado al final de mi sueño, porque por fin dejaba de serlo para ser una realidad.

Ese fue mi día, comencé a correr, a volar, a soñar. Tantas prácticas y ese día el campo me parecía tremendamente enorme! no sabía si podría resistir tanto tiempo, tantas carreras, pero allí estaba yo poniendo todo de mi parte. Era consciente de que no a todo el mundo le gustaba lo que hacía, lo mismo aplaudían mis jugadas que me abucheaban, pero me sentía vivo, más vivo que nunca. Ni siquiera me importaba si iba a repetir, si iba a haber más sábados por la noche sabiendo que al día siguiente sería otra vez mi día. Eso no importaba, sólo importaba el momento. A medida que pasaban los minutos me sentía satisfecho, feliz, lleno, sabía que no era mi responsabilidad ganar o perder, yo sólo tenía que hacer bien mi trabajo y poner todo mi corazón, ahí radicaban todas mis tácticas y estrategias.

Ese día no terminé el partido. Recibí una patada demasiado fuerte y me tuve que retirar antes de llegar al final. Me decepcioné un poco, pero ese día, el día de mi debut, lo aprendí todo sobre mi manera de vivir. Cuando volví al interior del estadio, a la zona de vestuarios, estaba un poco desmejorado, como tú estabas siempre que volvías. Me encontraba entre contento, acelerado y un poco triste por ese final, esa "cortada de rollo" como decía el más joven de nuestro grupo. Entonces me dijiste: ahora ya estás preparado, sé feliz.

Tenías razón, estaba preparado. Después de ese día llegaron más oportunidades, más días, más emociones. El calor de la gente, la sensación de estar en el campo y hacer lo que me gustaba con todo mi empeño me ayudaba a disfrutar de todo aún cuando me tocaba volver a estar en la banda, fuera de juego. Y con el tiempo comprendí palabra por palabra todo lo que me decías sobre estar preparado, sobre sentirme bien conmigo mismo y saber disfrutar tanto en finos campos de hierba, que se parecen a alfombras, como en campos de tierra menos cómodos. Sobre saber disfrutar tanto en estadios llenos a rebosar de gente como en campos con menos afición. En realidad, de un extremo a otro no hay tanta diferencia cuando de verdad vives, simplemente vives. La esencia es la misma.

Estoy preparado, preparado para seguir adelante por un camino o por otro. Todos los caminos me parecen buenos y esa es mi felicidad. Mi felicidad es saber que puedo dormir todos los sábados por la noche pensando que mañana voy a ser feliz pase lo que pase y haga lo que haga. La felicidad no está en destacar más o menos, en pisar campos más o menos vistosos, ni siquiera en estar siempre dentro del campo, sino en sentirte bien con lo que haces y con el mundo que te rodea. Desde que comprendí que lo importante es llegar a la esencia de lo que haces y conservarla, ya da igual qué tipo de campos pise, qué tipo de partidos me toque jugar, porque todos serán igual de grandes para mi.
Soy un balón de fútbol y el día de mi debut salí del cuarto del material donde me encontraba siempre con mi gran amigo el balón titular. Rodé incansablemente de un lado a otro del campo, para alegría de unos y disgusto de otros. Me dieron una patada demasiado fuerte y acabé en las gradas, mientras echaban al campo otro balón. Yo soy un balón de fútbol pero podría ser tú.






5 de junio de 2014

Buen rollo (musical)

No me voy a poner a hablar, razonar, opinar, profundizar sobre música ni gustos musicales... cada uno con su música y la música con todos. Simplemente quiero hacer referencia al buen rollo, a esa sensación que de repente te transmite una canción sin saber muy bien el por qué...sabes de que te hablo? de ese bienestar, de ese "nosequé", de ese poder que tiene el simple hecho de escuchar una canción, sin analizar letras, ritmos, melodías... hablo de...umm energía?? A mi me encantan esas canciones que te dan buen rollo. Voy a repasar algunas de las mías...

Sin ofender a nadie, por lo que he dicho anteriormente, peeero si no conoces o no te has vuelto loco/a con Europe y su The Final Countdown... por mi ya puedes ser muy fan de todo el indie de moda que quieras...


No sólo es importante la canción para tener esa sensación de buen rollito, hay videos que colaboran y mucho. Por ejemplo, hace años por casualidades de la vida conocí en Valencia a La Pulquería y todavía me sigo acordando de su "Always".


Y de este grupo de curioso nombre nos vamos a otro de nombre curioso también, este más reciente: La Pegatina. Es escuchar y ver este vídeo y vaya subidón, que ganas de fiesta o de reir o yo que sé...


Ahora no me hace la misma gracia que hace años, pero recuerdo que los Black Eyed Peas con su "I'm gotta feeling" me hicieron loquear en muchas ocasiones y reconozco que me hubiese encantado estar en ese Flashmob.


Esta es una chica que salió del OT, cosa muy malísima para muchos, a mi me da igual. Fue el año de Risto, cosa que también me da igual. El caso es que esta canción y videoclip que sacó luego, "The time is now", como Virginia Labuat también me tenía algo.



Y terminaré con un descubrimiento de no hace mucho tiempo. Dede que me enteré de la existencia de esta canción, "On Ira", adoro a Zaz. Reconozco que no tengo ni la más mínima idea de francés, pero la escuché y fue un flechazo. Además me encanta el video. Eso si, soy lo suficientemente curiosa como para buscar el significado de la letra. Ahora sé lo que dice, pero me transmitía igual sin saberlo, esa es la magia también.


Pues eso... que hay canciones que te producen muy buenas sensaciones, así sin más, que te dan alegría, energía, buen rollo... Estas son las que se me han venido a mi a la cabeza, pero claro, hay millones de canciones, eso es lo bueno.