3 de febrero de 2014

Caída libre

Yo siempre he sido muy de lanzarme al vacío. No sé como lo hago, pero lo hago. Y el caso es que da miedo, pero inconscientemente acabo lanzándome al cualquier sitio en el que pueda estrellarme.

Y así, tras vivir varias caídas libres metafóricas, pensé que tenía que probar pero literalmente. Fue entonces cuando decidí subir a 3.000 metros de altura y saltar! Además, como también soy muy de volar, era el plan perfecto para mi.

Descubrí que las sensaciones cuando sientes que vas subiendo hacia algún lugar del que te puedes caer (metafóricamente) son las mismas que sientes cuando de verdad vas cogiendo altura para saltar luego al vacío (literalmente). Y es que en ambas situaciones cuando realmente sientes miedo es en el ascenso, porque sabes que en algún punto puede llegar la caída, o que alguien que parecía que te sostenía puede dejarte caer de repente. En cambio cuando caes ya nada importa, te dejas ir... y cuando llegas al suelo, que te queda?. Te queda levantarte, sonreir, pensar en la experiencia, caminar y... empezar a subir otra vez, con otras circunstancias, con otras personas, con otras experiencias, aunque vuelvas a sentir miedo. El miedo es una pequeña parte de la vida, al igual que la ilusión. Además, nunca sabes quien puede aparecer para recogerte. Vamos a dejar de avanzar por miedo al miedo?.