15 de diciembre de 2013

Instrucciones

Cuando yo era pequeña había unos juegos con los que podías ser casi todo: químico, físico, astrónomo, arqueólogo... Y claro, yo quería ser tantas cosas...(aunque acabé siendo algo que no estaba en los juegos). El caso era experimentar.

Ahí empezaron mis problemas con los libros de instrucciones. Yo quise probar el juego de química. Me invadía tanto la emoción que lo toqueteé todo y experimenté a mi manera, como siempre. Para cuando me puse a leer las instrucciones a ver si por fin lograba hacer algo ya no había ningún elemento que sirviese para nada.

Más tarde quise un juego que había de magia muy conocido. Uff con este si que estaba emocionada, yo creía en la magia como los niños creían en Papá Noel. Pero seguía siendo muy a mi manera y eso de ir paso a paso para hacer un truco se me hacía eterno. Yo quería saber el paso 1 y que de repente, "como por arte de magia", todo saliese bien. Pero no... parece ser que había que leerse y, sobre todo, seguir las instrucciones.

Y así seguimos, sin saber jugar por no seguir las reglas, por ir "a mi bola". Con las cartas soy un desastre, porque cuando caigo en que debería haber tenido en cuenta unas "normas" ya no me queda ni un triste as en la manga. Ni trampas sé hacer.

Siempre he sido así, yo sigo los pasos como me da la gana. Quizás tendría que empezar a leer algunas instrucciones, sobre todo las de los seres humanos.


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