1 de noviembre de 2013

Risas

De repente... la vida me empezó a sonreír...

Que digo a sonreír, se empezó a partir de risa. Lo mejor es que no se reía de mi, se reía conmigo. Se empezó a reír a carcajadas, yo le decía que parase un poco, que se calmase, pero ella sigue sin poder parar y me contagia. Me contagia mucha vida.

Ahora nos reímos juntas, la vida y yo.



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